lunes 1 de noviembre de 2010

¿Cómo elegir una metodología de coaching?

Muchas veces mis clientes y los asistentes a conferencias me han preguntado sobre cuál es la mejor metodología de coaching. También es frecuente que me pregunten cuales son las diferencias entre coaching transformacional, ontológico, co-activo, PNL, transgeneracional, corporal, operativo, sistémico, estructural… deportivo…

Después de muchos años de dedicación al coaching, quizás he llegado al momento en que me lo cuestiono todo. No lo digo en sentido negativo. Sino que lo planteo en positivo.

Hay infinidad de técnicas. Todas ellas trabajan para conocer en profundidad al ser humano y darle herramientas que indiquen un camino que le permita acercarse a su plenitud.

¿Hay pues alguna técnica mejor o peor?

En mi opinión, todas las técnicas reconocidas por expertos con experiencia son
válidas. Un buen coach conoce muchas técnicas que le permiten acompañar al ser humano con rigor.

No se trata de que un coach, elija una “buena técnica”. Se trata que el buen coach conozca bien, diversas técnicas en profundidad. Es posible que un coach llegue a un estado, en el que no sabe definir cuál es la técnica que utiliza en sus sesiones, porqué en realidad su conocimiento le permite elegir entre ellas, para ponerlas a disposición del cliente.

Trabajar con una persona es un acto de gran responsabilidad. Cada día siento más vértigo cuando me lo planteo. Hablamos a veces de “transformación” del ser humano, y sin embargo esta palabra me parece cada vez más potente.

Hay momentos en los que me acerco al concepto de “terapia”. Me cuestiono, ¿Qué es
coaching? ¿Qué es terapia? ¿Dónde empieza y dónde acaba el coaching? ¿Dónde empieza y dónde acaba la transformación? ¿Hasta dónde se solapan? ¿Hasta dónde se complementan?

Y me pregunto: ¿Un coach es un terapeuta? ¿A veces sí? ¿Muchas veces no? ¿Algunas veces sí y algunas veces no?

Siento que en la mayoría de ocasiones un coach NO es un terapeuta. En muchas situaciones el coach acompaña al coachee hacia un nuevo estado y esto es en sí mismo muy válido.

Trabajar en el proceso de “mejora” de un ser humano es muy serio.

Sólo hay algunas ideas que tengo claras y que deseo compartir con todos vosotros.

•El coaching no es una técnica que se aprende con una formación de algunos fines de semana. Requiere de amplia experiencia y mucha formación.

•No existe la mejor técnica. Existen buenos expertos que conocen diversas técnicas y en cada momento aplican la más adecuada a la situación del cliente.

•La línea entre coaching y terapia es muy fina. Un buen coach debe saber cuándo debe aconsejar a su cliente, un profesional que aplique una “buena” terapia.

•Para hacer coaching, una persona debe haber pasado por un proceso de “terapia-coaching-transformación” que le permita sentirse seguro de sí mismo (con las variaciones propias del ser humano).

• Ningún coach nos podemos autoproclamar “expertos” en coaching. A todos nos queda mucho por aprender.

El ser humano es muy complejo. Las técnicas que nos permitan profundizar en él, son múltiples y lo más importante es saber aplicar algunas de ellas con rigor. Es muy difícil y sin embargo siento que es un reto para el coach o terapeuta, aprender y aprender, para ofrecer al cliente, las mejores técnicas para que una o varias sesiones les sean de utilidad.

Y sin embargo, no puedo dejar de sentir, que después de varias sesiones, el cliente sólo ha empezado su camino de transformación. El camino es largo, pero es fundamental que las sesiones que haga sean rigurosas y serias y que les hayan sido realmente de utilidad.