En esta mañana de domingo plácido y soleado he leído esta preciosa frase.
He tomado consciencia una vez más de la importancia de “estar presentes” en la vida. Con esto quiero expresar la grandeza que es para el ser humano tener la capacidad de estar tranquilo, relajado, en conexión con uno mismo… tener la capacidad de escucharse a sí mismo y desde este estado de paz interior, captar las “señales” que el universo nos envía cada día.
Una de mis grandes pasiones es la política y el desarrollo del liderazgo de los políticos.
Me he despertado esta mañana haciéndome la reflexión sobra la importancia de preguntar en mis sesiones de coaching político, qué hay y cuanto hay, dentro de cada uno puesto en acción, en sintonía con el cambio que desean ver en el mundo.
En realidad los políticos y todos y cada uno de nosotros, soñamos con un mundo mejor. La mayoría de las personas deseamos ver un mundo más justo y más respetuoso con las personas. Además queremos un mundo donde la educación y el conocimiento ocupen un lugar destacado…. Un mundo donde se respete el medio ambiente, donde se disminuya la contaminación y los recursos se gasten de la forma más eficiente posible…
Podríamos alargar esta lista… y en ella casi todos nosotros, políticos y ciudadanos coincidiríamos.
Y me pregunto, que respecto a ese “deseo”, en realidad, respecto a ese “gran deseo”, cuántos de nosotros actuamos cada día haciendo y actuando acorde con los que queremos ver en el mundo.
“Ser el cambio que uno desea ver en el mundo” (Gandhi) significa que cada día respetemos a los demás. Yo también! Y “yo” también cuando estoy cansada, o nerviosa o cuando alguien hace alguna acción que no me gusta…. Significa utilizar el coche sólo cuando es necesario… significa ser “ahorrador” en energía…. Significa querer a los demás, porqué yo quiero ser querida… Significa infinidad de cosas.
Y hay algo especialmente importante para llegar a hacerlo: es convertirse en un ser humano que trabaja para el equilibro personal, para la madurez… Si yo deseo un mundo respetuoso, generoso y con contenido, significa que debo empezar “creando” dentro de mí, este mundo.
No es fácil. Es mucho más fácil pedir y desear a los demás que practicar con uno mismo. Pero a la vez, la apuesta por uno mismo, es esa apuesta comprometida que SIEMPRE nos dará buenos resultados. Comprometerme conmigo y con mi proceso significa asumir la responsabilidad de cambiar actitudes y eso incluye esfuerzo y coraje. Es salir de mi zona de confort conocida, donde quizás no hay grandes aprendizajes pero a la vez no hay riesgos desconocidos.
Ser lo que deseamos ser, significa apostar para salir adelante y avanzar. Es no resignarnos a lo conocido, a lo que por conocido nos es fácil. Es saber que nuestros deseos (quizás muy secretos…) pueden hacerse realidad.
Tenemos todas las herramientas para seguir adelante, para identificar nuestros objetivos y conseguirlos… sabiendo que desde el trabajo serio, comprometido y diario yo podré ser lo que quiero ser, y a la vez podré avanzar para ser lo que quiero el que el mundo sea.
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