Es curioso como observando a las personas, bien sea presencialmente o sea a través de los medios, una puede comprobar que hay personas con voluntad de consenso y otras personas que tienen voluntad de “marcar más las distancias”.
Es fácil observarlo en política. Algunos políticos son favorables al consenso, y respetan la opinión de los demás. Tratan respetuosamente a los adversarios. Otros, no sé si más en número o más ruidosos se muestran más claramente como “adversarios”.
Creo que una de las muestras más claras de liderazgo es la capacidad de cada uno de saber sumar desde las opiniones y posiciones de los demás. Pasa en el mundo de la política de forma clara, pero también pasa en el mundo empresarial y en el mundo social. Ejemplos de relaciones tratadas como “adversarias” lo son las relaciones públicas entre los grandes partidos políticos, o a menudo las relaciones entre patronales y sindicatos. Pero podríamos encontrar muchos más ejemplos: entre compañías de telefonía, entre empresas de seguros, entre entidades gubernamentales, etc…
Hay empresas e instituciones capaces de colaborar, incluso dentro del mismo sector, y que podrían considerarse como competidores han sabido colaborar y sumar y han conseguido grandes éxitos.
En todos los momentos de nuestra vida, deberíamos aprender a sumar realmente en lugar de restar, cooperar en lugar de enfrentarnos, pero especialmente en momentos de crisis económica, empresarial, financiera y política seria especialmente necesario hacerlo.
Quizás sea el momento de aprender a presentar candidaturas conjuntas y de consenso, consiguiendo que la opción resultante incluya lo mejor de las partes por separado (por ejemplo a un club de futbol , o a cualquier institución) … pero también creo que es el momento de aprender a llegar al consenso en los temas más importantes del país. ¿Qué impide a los políticos buscar a los mejores y tomar conjuntamente las decisiones para el bien de todos?
No es fácil hacerlo. Hay muchos elementos que lo impiden, y por qué no, también la necesidad de pensar en un potencial electorado y en unos resultados electorales tienen mucha importancia y a favor de un sistema democrático podemos aceptarlo o comprenderlo. El principal problema es de miedo interno de muchos de las personas. Las personas somos capaces de llegar a consensos y de sumar desde la seguridad en nosotros mismos. Vamos al enfrentamiento SIEMPRE desde el miedo interior.
No es imposible hacerlo. Es un tema de madurez, de trabajo personal y de superación de miedos y bajas autoestimas. Es una contribución al respeto del bien común por encima del de cada uno en particular. Para ello hace falta madurez personal, hace falta generosidad y hace falta humildad. Estoy absolutamente segura que si se llegara a hacer, los resultados serian buenos. Desde el consenso se pueden buscar soluciones brillantes y sólo es necesario querer hacerlo. Estoy segura que los políticos descubrirían que aumenta la participación el día de las elecciones. Pero no solo los políticos pueden hacerlo. Desde muchas posiciones del país se puede hacer y realmente todos nosotros podemos intentar hacerlo desde nuestro quehacer diario.
sábado 6 de febrero de 2010
¿Qué hace que un líder sea creíble?
Trabajando cada día con directivos y políticos, uno de los temas que aparecen como más importantes es la credibilidad.
Una vez más, resalto que un líder es aquella persona que reúne una serie de características que le permiten tener una vida plena y que desde la conciencia de conocerse bien, saben definir sus objetivos y trabajar para alcanzarlos.
Por lo tanto, reflexionar sobre qué es lo que nos hace creíbles, como seres humanos va más allá que lo que hace creíble a un líder.
• La honestidad: solo un ser humano honesto puede trabajar para ser creíble para los demás. Esto indica ser honesto en muchos aspectos: en relación con los demás, en sus acciones, en su práctica diaria y consigo mismo
• Saber crear confianza con los demás. Confiar en los demás, entregarse sinceramente a los demás y saber estar abiertos para que los demás confíen en nosotros.
• Ser coherentes entre lo que decimos y hacemos. No podemos emitir mensajes y actuar en desacuerdo con ellos. Por ejemplo, no podemos hablar de la importancia de vivir de forma austera, conteniendo el consumo, y gastar desmesuradamente en nuestra vida diaria…
• Tener la capacidad de soñar, de crear proyectos y tener la visión para diseñarlos.
• Saber concretar objetivos y pasar a la acción. De poco sirve soñar, crear sueños y no pasar a la acción. Es fundamental saber definir CONCRETAMENTE nuestros objetivos y desde aquí aproximarnos a ellos.
• Hacer que el éxito del proyecto sea el éxito de todos los miembros del equipo. Ningún líder puede llevar a cabo sus proyectos sin une equipo motivado para alcanzar los objetivos que quieren alcanzar.
• Saber escuchar , respetar e integrar las opiniones de todos los miembros del equipo
• Saber transformar las diferencias de un equipo en una fortaleza, sabiendo que la diversidad enriquece.
• Ser humilde, sabiendo que un líder realiza su función, igual que todos los demás miembros del equipo tienen una función importante.
• Un líder siente pasión por lo que hace, se ilusiona se emociona, lucha por lo que cree y nunca decae.
• Un líder debe ser ético. Sin ética hoy no hay líder.
Seguro que si pensamos en cuantos directivos sociales, empresariales o políticos cumplen con estos puntos, tendremos una cierta sensación de pesimismo.
Pero es posible aprender de todo ello. Necesitamos empezar sintiendo la importancia de ser humildes con nosotros mismos para empezar a practicar y aprender. Dejar el EGO en un cajón y abrirse honestamente al mundo y a los demás.
Queda camino por recorrer…. En política especialmente, pero no solo en política. En muchos ámbitos de nuestra sociedad hace falta desarrollar liderazgo, hace falta desarrollar nuestra credibilidad pasando a la práctica.
Podemos empezar todos nosotros a trabajar para ser líderes un poco más creíbles, porqué en realidad cuando tengamos una sociedad formada por personas que emitamos credibilidad tendremos representantes creíbles.
Una vez más, resalto que un líder es aquella persona que reúne una serie de características que le permiten tener una vida plena y que desde la conciencia de conocerse bien, saben definir sus objetivos y trabajar para alcanzarlos.
Por lo tanto, reflexionar sobre qué es lo que nos hace creíbles, como seres humanos va más allá que lo que hace creíble a un líder.
• La honestidad: solo un ser humano honesto puede trabajar para ser creíble para los demás. Esto indica ser honesto en muchos aspectos: en relación con los demás, en sus acciones, en su práctica diaria y consigo mismo
• Saber crear confianza con los demás. Confiar en los demás, entregarse sinceramente a los demás y saber estar abiertos para que los demás confíen en nosotros.
• Ser coherentes entre lo que decimos y hacemos. No podemos emitir mensajes y actuar en desacuerdo con ellos. Por ejemplo, no podemos hablar de la importancia de vivir de forma austera, conteniendo el consumo, y gastar desmesuradamente en nuestra vida diaria…
• Tener la capacidad de soñar, de crear proyectos y tener la visión para diseñarlos.
• Saber concretar objetivos y pasar a la acción. De poco sirve soñar, crear sueños y no pasar a la acción. Es fundamental saber definir CONCRETAMENTE nuestros objetivos y desde aquí aproximarnos a ellos.
• Hacer que el éxito del proyecto sea el éxito de todos los miembros del equipo. Ningún líder puede llevar a cabo sus proyectos sin une equipo motivado para alcanzar los objetivos que quieren alcanzar.
• Saber escuchar , respetar e integrar las opiniones de todos los miembros del equipo
• Saber transformar las diferencias de un equipo en una fortaleza, sabiendo que la diversidad enriquece.
• Ser humilde, sabiendo que un líder realiza su función, igual que todos los demás miembros del equipo tienen una función importante.
• Un líder siente pasión por lo que hace, se ilusiona se emociona, lucha por lo que cree y nunca decae.
• Un líder debe ser ético. Sin ética hoy no hay líder.
Seguro que si pensamos en cuantos directivos sociales, empresariales o políticos cumplen con estos puntos, tendremos una cierta sensación de pesimismo.
Pero es posible aprender de todo ello. Necesitamos empezar sintiendo la importancia de ser humildes con nosotros mismos para empezar a practicar y aprender. Dejar el EGO en un cajón y abrirse honestamente al mundo y a los demás.
Queda camino por recorrer…. En política especialmente, pero no solo en política. En muchos ámbitos de nuestra sociedad hace falta desarrollar liderazgo, hace falta desarrollar nuestra credibilidad pasando a la práctica.
Podemos empezar todos nosotros a trabajar para ser líderes un poco más creíbles, porqué en realidad cuando tengamos una sociedad formada por personas que emitamos credibilidad tendremos representantes creíbles.
jueves 4 de febrero de 2010
¿Por qué nos apegamos a personas, situaciones y cosas del pasado?
Ciertamente, lo único que existe es el presente. El pasado ya no podemos tomarlo en nuestras manos ni en nuestras vidas y el futuro está por llegar. Según un estudio realizado en Harward pasamos un 80% de nuestro tiempo pensando y reviviendo el pasado, un 15% de nuestro tiempo pensando en el futuro y sólo un 5% pensando en nuestro presente.
Es curioso como “sólo” dedicamos un 5% al presente teniendo en cuenta que es lo único que existe. A través de nuestro presente, y de las experiencias del pasado podemos construir nuestro futuro y según como actuemos ahora tendremos posiblemente un futuro distinto.
Pero, ¿Por qué nos aferramos al pasado? ¿Por qué siempre creemos que un pasado fue mejor? ¿Qué nos lleva a vincularnos a personas o situaciones del pasado?
Tener la capacidad de vivir sin estar pendiente del pasado es un gran signo de madurez.
Necesitamos, “desapegarnos” de personas y cosas que fueron nuestro pasado y no forman nuestro presente. ¿Qué nos aporta, vincularnos a los recuerdos?
El ser humano necesita especialmente sentir amor. Cualquier recuerdo pasado puede ser recordado, según nuestra mente construya, un símbolo de conexión o de amor.
Tengo clientes y amigos, que han llorado desconsoladamente con el sufrimiento de una relación y sin embargo después del paso del tiempo, lloran y reclaman aquella relación.
De alguna forma quieren o necesitan vincularse a momentos que en ilusión o en momentos de realidad sintieron que su corazón latía.
Aprender a desapegarse del pasado no es fácil. Para algunas personas es especialmente difícil. Hablan, viven y recuerdan su pasado que ahora creen que fue mejor.
Es muy importante aprender a ser objetivo. Darse cuenta de que ese pasado, pasó. Tener la capacidad de sentirse libre de lo que el pasado nos aportó y focalizar toda nuestra energía en este presente, fugaz, que vivimos y respiramos segundo a segundo.
El desapego significa libertad. El apego significa cadenas. El hombre para ser libre, necesita andar libre y para ello, es importante tomar consciencia de que nuestra total responsabilidad es construir en cada instante nuestra vida, tomando consciencia que haciéndolo con calidad, construimos un futuro mejor.
Apego, para olvidar. Desapego para vivir.
Es curioso como “sólo” dedicamos un 5% al presente teniendo en cuenta que es lo único que existe. A través de nuestro presente, y de las experiencias del pasado podemos construir nuestro futuro y según como actuemos ahora tendremos posiblemente un futuro distinto.
Pero, ¿Por qué nos aferramos al pasado? ¿Por qué siempre creemos que un pasado fue mejor? ¿Qué nos lleva a vincularnos a personas o situaciones del pasado?
Tener la capacidad de vivir sin estar pendiente del pasado es un gran signo de madurez.
Necesitamos, “desapegarnos” de personas y cosas que fueron nuestro pasado y no forman nuestro presente. ¿Qué nos aporta, vincularnos a los recuerdos?
El ser humano necesita especialmente sentir amor. Cualquier recuerdo pasado puede ser recordado, según nuestra mente construya, un símbolo de conexión o de amor.
Tengo clientes y amigos, que han llorado desconsoladamente con el sufrimiento de una relación y sin embargo después del paso del tiempo, lloran y reclaman aquella relación.
De alguna forma quieren o necesitan vincularse a momentos que en ilusión o en momentos de realidad sintieron que su corazón latía.
Aprender a desapegarse del pasado no es fácil. Para algunas personas es especialmente difícil. Hablan, viven y recuerdan su pasado que ahora creen que fue mejor.
Es muy importante aprender a ser objetivo. Darse cuenta de que ese pasado, pasó. Tener la capacidad de sentirse libre de lo que el pasado nos aportó y focalizar toda nuestra energía en este presente, fugaz, que vivimos y respiramos segundo a segundo.
El desapego significa libertad. El apego significa cadenas. El hombre para ser libre, necesita andar libre y para ello, es importante tomar consciencia de que nuestra total responsabilidad es construir en cada instante nuestra vida, tomando consciencia que haciéndolo con calidad, construimos un futuro mejor.
Apego, para olvidar. Desapego para vivir.
miércoles 3 de febrero de 2010
La importancia de romper nuestras propias barreras
Tuve la suerte hace algunos años de asistir a un curso de liderazgo organizado por una prestigiosa escuela de Estados Unidos. El curso realmente me pareció duro. El mantra que más se escuchaba era “Raise the bar”, que yo intentaba traducir como “saltar la tapa”.
Seguí el curso en el año 2006. Lo tomé con una entrega absoluta y estuve dispuesta a pasar por las situaciones más complejas, para conseguir aprender sobre liderazgo y especialmente sobre mi propio liderazgo.
El curso sigue abierto en mi. Cada día de mi vida, recuerdo el “Raise the bar”. Allí aprendí de forma indiscutible que todos podemos realizar y alcanzar metas mucho más altas de lo que nunca hubiéramos imaginado.
Con ese “mantra” interiorizado, cada día una se pregunta si vive “sólo” en la comodidad de lo que le gusta o bien ha olvidado el concepto de superación.
Desarrollar el propio liderazgo significa saber que mucho más allá de donde estás viviendo existen grandes posibilidades. También significa que el tamaño de nuestros proyectos, la dimensión social, humana pueden ser siempre superiores a la dimensión que le damos.
A menudo nos instalamos en zonas conocidas de “comodidad”. A veces de comodidad muy “incomoda”. Personas que están trabajando en puestos de trabajo que les son absolutamente desagradables, siguen al pie del cañón, olvidando que ellos pueden “hacer volar su tapa”.
Escucho a menudo clientes, que viven con la imposibilidad de llevar a cabo determinados proyectos que “les prodrian ilusionar” y me pregunto si en algún momento se han planteado dar una patada a esa tapa que no les permite el salto.
Quizás esa dirección de recursos humanos que mina al corazón, o esa colaboración con ese directivo que frena tu propio desarrollo, o quizás esos viajes organizados que solo organizas en la proximidad de tu territorio, o esos cursos que no ofreces a diversos continentes, o …cuantas “tapas quedan por saltar?”.
Sé que aquí y ahora es fácil de hablar que la vida nos pone límites por la condiciones en las que vivimos (hipotecas, familias, créditos…) y bien es cierto. Pero no es incompatible en saber que todos podemos llegar mucho más lejos, que podemos hacer cosas más importantes, que más nos ilusiones, cosas que tengan sentido social y humano….
¿Nos hemos planteado si podemos hacer saltar nuestra propia tapa? ¿Somos conscientes que disponemos de muchas más opciones de las que hoy contemplamos? ¿Sabemos que podemos hacer proyectos con más sentido para nuestro mundo?
Siento que lo importante es saber mirar hacia arriba. Poner la mano en esa “tapa” y preguntarnos si la tenemos en “descanso” o estamos dispuestos a reconocer que podemos hacerla volar y hacer más y mejores proyectos…
Al final, haciendo volar nuestra tapa, podemos hacer que nuestro mundo mejore, podemos hacer proyectos con sentido y por también sentirnos más completos y felices.
Quizás alguien decide que ha llegado el momento de hacer volar su propia tapa y construir ese hotel de ensueño, u esa consultoría especializada en desarrollo de recursos humanos, o la consultoría estratégica, o esa web automovilística, o esa empresa de marketing por internet para promocionar los productos de la tierra al mundo, u ocupar ese puesto politico que nunca pensaste y la sociedad te pide o ganar esas elecciones, …o hacer cursos dirigidos a personas de todos los continentes…
Todos tenemos muchísimas capacidades pendientes de poner en marcha. Todos tenemos infinitos recursos que no activamos.
¿Reflexionamos sobre el Raise the Bar?
Seguí el curso en el año 2006. Lo tomé con una entrega absoluta y estuve dispuesta a pasar por las situaciones más complejas, para conseguir aprender sobre liderazgo y especialmente sobre mi propio liderazgo.
El curso sigue abierto en mi. Cada día de mi vida, recuerdo el “Raise the bar”. Allí aprendí de forma indiscutible que todos podemos realizar y alcanzar metas mucho más altas de lo que nunca hubiéramos imaginado.
Con ese “mantra” interiorizado, cada día una se pregunta si vive “sólo” en la comodidad de lo que le gusta o bien ha olvidado el concepto de superación.
Desarrollar el propio liderazgo significa saber que mucho más allá de donde estás viviendo existen grandes posibilidades. También significa que el tamaño de nuestros proyectos, la dimensión social, humana pueden ser siempre superiores a la dimensión que le damos.
A menudo nos instalamos en zonas conocidas de “comodidad”. A veces de comodidad muy “incomoda”. Personas que están trabajando en puestos de trabajo que les son absolutamente desagradables, siguen al pie del cañón, olvidando que ellos pueden “hacer volar su tapa”.
Escucho a menudo clientes, que viven con la imposibilidad de llevar a cabo determinados proyectos que “les prodrian ilusionar” y me pregunto si en algún momento se han planteado dar una patada a esa tapa que no les permite el salto.
Quizás esa dirección de recursos humanos que mina al corazón, o esa colaboración con ese directivo que frena tu propio desarrollo, o quizás esos viajes organizados que solo organizas en la proximidad de tu territorio, o esos cursos que no ofreces a diversos continentes, o …cuantas “tapas quedan por saltar?”.
Sé que aquí y ahora es fácil de hablar que la vida nos pone límites por la condiciones en las que vivimos (hipotecas, familias, créditos…) y bien es cierto. Pero no es incompatible en saber que todos podemos llegar mucho más lejos, que podemos hacer cosas más importantes, que más nos ilusiones, cosas que tengan sentido social y humano….
¿Nos hemos planteado si podemos hacer saltar nuestra propia tapa? ¿Somos conscientes que disponemos de muchas más opciones de las que hoy contemplamos? ¿Sabemos que podemos hacer proyectos con más sentido para nuestro mundo?
Siento que lo importante es saber mirar hacia arriba. Poner la mano en esa “tapa” y preguntarnos si la tenemos en “descanso” o estamos dispuestos a reconocer que podemos hacerla volar y hacer más y mejores proyectos…
Al final, haciendo volar nuestra tapa, podemos hacer que nuestro mundo mejore, podemos hacer proyectos con sentido y por también sentirnos más completos y felices.
Quizás alguien decide que ha llegado el momento de hacer volar su propia tapa y construir ese hotel de ensueño, u esa consultoría especializada en desarrollo de recursos humanos, o la consultoría estratégica, o esa web automovilística, o esa empresa de marketing por internet para promocionar los productos de la tierra al mundo, u ocupar ese puesto politico que nunca pensaste y la sociedad te pide o ganar esas elecciones, …o hacer cursos dirigidos a personas de todos los continentes…
Todos tenemos muchísimas capacidades pendientes de poner en marcha. Todos tenemos infinitos recursos que no activamos.
¿Reflexionamos sobre el Raise the Bar?
domingo 17 de enero de 2010
COMPARTINT LES TEVES SENSACIONS....
Fa uns dies em va arribar un carta d’un bon amic amb el qui comparteixo participació en institucions. No el conec en profunditat, però estic segura de que és una bona persona. És treballador, perquè li he vist, és sincer perquè l’he escoltat molt, l’he vist compromès amb el seu sector i amb institucions, és valent i molt més.
Titula al text que ens envia: dient “estic cansat” i raona molt bé el perquè del seu cansament i desencís.
Certament en el text hi diu moltes veritats. Parla del seu desencís amb molts dels polítics del nostre i d’altres països, parla de persones deshonestes que en trobem a tots nivell, i té molta raó, perquè n’hi han.
Parla també de que quan a vegades es diuen veritats, de sobte d’aquestes veritats se’n fa demagogia.
I sobretot parla de que ell s’ha entregat i s’entrega amb cos i ànima al seu projecte de petita empresa i que ara no se sent prou escoltat, ni recolzat, però demana, -i jo hi estic molt d’acord-, la responsabilitat de tots.
I certament, no puc per menys que donar-li molta raó.
Però jo tinc la sort, que per la meva feina, escolto a moltes persones: directius, treballadors, polítics (uns a primera línia, altres a segona i altres encara molt anònims). Això em permet veure algunes perspectives més que ara m’agradarà compartir, perquè tal com et vaig comentar, volia respondre’t amb una mica més temps.
Des del meu punt de vista només sortirem de la situació actual, -certament molt complexa per quasi tots-, si estan presents principalment aquests dos paràmetres:
• Responsabilitat amb nosaltres mateixos, amb el que ens és propi i amb tot el que afecta als demés
• Coneixement
Ja he dit en algunes entrades en aquest blog i en moltes conferencies i sessions, que cadascun de nosaltres som responsables de nosaltres mateixos, del que som, del que fem, del que no fem, i de com ho fem, així de com afecta el que fem pels demés i respecte als demés.
Tot això poden semblar un conjunt de bones paraules. Però crec que és molt més que això. Es fàcil dir que som responsables, però costa molt fer-ho i ho hem de fer tots i cadascun de nosaltres cada dia i ho hem de tenir molt present tots.
Per ésser responsables, ens cal molta estabilitat personal. Ens cal ésser persones complertes, segures de nosaltres mateixos, amb un bon nivell d’autoestima, sentint pau i sense rancor. Si ens sentim petits, si tenim por, si no ens adonem que nosaltres tenim valor i que els altres també, volem poder! Poder buit! Només per parlar-ne i fer-ne un “lluïment” que no té cap sentit. Segur que molts dels polítics dels que ens parles se senten així.
Només amb autoestima baixa, volem que als altres no els hi vagi bé.
El poder buit de contingut només es vol quan un necessita ensenyar al món que “és poderós”, quan en realitat el més cert és que ell no s’agrada a si mateix, ni es troba cap valor.
El que no nego mai és que això de l’estabilitat personal, l’autoestima al seu lloc, i el bon coneixement d’un mateix, sigui fàcil. Ara bé, és possible! I pots estar ben segur que és possible, perquè he vist moltes vegades persones que han treballat fortament per assolir aquest “bon nivell”.
Els nostres polítics han de estar preparats personalment per saber que per tirar endavant i construir un bon futur, cal COL•LABORAR, cal SUMAR.
Amb persones complertes, no trobarem persones que pensin: “estàs amb mi o contra mi”. Això passa encara força en el món polític: “ets dels meus o no ets dels meus”. Aquesta és una visió molt “estreta”... Però no només passa en el món polític...
Em sembla que estarem d’acord coincidint que som dels que sumant tirem endavant pel bé comú i alguns dels nostres politics ho entenen.
El que es tracta de comptar amb persones que sàpiguen sumar per objectius comuns i bons per tots. Això no és teòric és possible.
Estimat amic, tens raó amb el que dius, però jo sé que hi ha moltes persones que estem compromesos amb una manera de funcionar basada amb el respecte als demés i pensant que tenim compromís i ens cal contribuir al bé comú. És clar que podem fer errors, però el que cal és que la base sigui aquesta. I no hi ha una, ni dues, ni tres persones compromeses amb aquesta manera de fer. N’hi ha moltes.
Com et deia, escolto a moltes persones amb molts nivells de responsabilitat i això em permet ésser una mica més optimista que tu. Sé que tenim encara representants polítics que no tenen prou responsabilitat i moltes vegades prou coneixement (formació i/o experiència professional, real) però també sé que n’hi ha que ho son i que els costa fer-se espai i també sé que els nostres fills no permetran tenir politics demagogs.
Ara bé, el tema no és només de la política. Ho és de tots: de les institucions, de les empreses, de les escoles, de la premsa, de cada un de nosaltres.
Des del meu punt de vista, només podem tirar endavant si tots i cadascun de nosaltres seguim amb coratge, amb dedicació, amb esperança, confiant que podrà ésser millor. I això tu ho fas molt bé. Només tindrem un futur exitós si tots i cadascun ens fem responsables de seguir, de dir, de respectar, de sumar, de comprometre els demés, de dir que NO quan les coses no ens agraden.
Jo crec que és una responsabilitat de tots i cadascun. Es una manera de fer diferent per alguns, però que tenen data de caducitat. Pensa que els nostres fills no acceptaran ni la demagogia, ni el poder buit, ni la falta de responsabilitat.
Jo estic segura, que perquè es produeixin canvis han d’haver-hi circumstàncies que les provoquin. Aquesta “crisi” (econòmica, financera però també la política, social i de valors), permetrà replantejaments de moltes coses.
Seguiran havent-hi persones deshonestes i persones que especularan, i persones sense experiència i/o formació que tindran responsabilitats, però jo estic totalment segura que cada vegada seran menys, perquè amb l’experiència viscuda tots nosaltres ho farem diferent i exigirem que tots ho fem millor.
Ànim! Molt ànim! Amb cartes com la teva, amb intervencions com la teva, amb la teva dedicació i esforç, i amb la de tantes i tantes persones que t’ho veuen a fer i també ho fan, tirarem endavant. No hi ha una vareta màgica, però hi ha camí i tu l’estàs fent.
Petons!
Titula al text que ens envia: dient “estic cansat” i raona molt bé el perquè del seu cansament i desencís.
Certament en el text hi diu moltes veritats. Parla del seu desencís amb molts dels polítics del nostre i d’altres països, parla de persones deshonestes que en trobem a tots nivell, i té molta raó, perquè n’hi han.
Parla també de que quan a vegades es diuen veritats, de sobte d’aquestes veritats se’n fa demagogia.
I sobretot parla de que ell s’ha entregat i s’entrega amb cos i ànima al seu projecte de petita empresa i que ara no se sent prou escoltat, ni recolzat, però demana, -i jo hi estic molt d’acord-, la responsabilitat de tots.
I certament, no puc per menys que donar-li molta raó.
Però jo tinc la sort, que per la meva feina, escolto a moltes persones: directius, treballadors, polítics (uns a primera línia, altres a segona i altres encara molt anònims). Això em permet veure algunes perspectives més que ara m’agradarà compartir, perquè tal com et vaig comentar, volia respondre’t amb una mica més temps.
Des del meu punt de vista només sortirem de la situació actual, -certament molt complexa per quasi tots-, si estan presents principalment aquests dos paràmetres:
• Responsabilitat amb nosaltres mateixos, amb el que ens és propi i amb tot el que afecta als demés
• Coneixement
Ja he dit en algunes entrades en aquest blog i en moltes conferencies i sessions, que cadascun de nosaltres som responsables de nosaltres mateixos, del que som, del que fem, del que no fem, i de com ho fem, així de com afecta el que fem pels demés i respecte als demés.
Tot això poden semblar un conjunt de bones paraules. Però crec que és molt més que això. Es fàcil dir que som responsables, però costa molt fer-ho i ho hem de fer tots i cadascun de nosaltres cada dia i ho hem de tenir molt present tots.
Per ésser responsables, ens cal molta estabilitat personal. Ens cal ésser persones complertes, segures de nosaltres mateixos, amb un bon nivell d’autoestima, sentint pau i sense rancor. Si ens sentim petits, si tenim por, si no ens adonem que nosaltres tenim valor i que els altres també, volem poder! Poder buit! Només per parlar-ne i fer-ne un “lluïment” que no té cap sentit. Segur que molts dels polítics dels que ens parles se senten així.
Només amb autoestima baixa, volem que als altres no els hi vagi bé.
El poder buit de contingut només es vol quan un necessita ensenyar al món que “és poderós”, quan en realitat el més cert és que ell no s’agrada a si mateix, ni es troba cap valor.
El que no nego mai és que això de l’estabilitat personal, l’autoestima al seu lloc, i el bon coneixement d’un mateix, sigui fàcil. Ara bé, és possible! I pots estar ben segur que és possible, perquè he vist moltes vegades persones que han treballat fortament per assolir aquest “bon nivell”.
Els nostres polítics han de estar preparats personalment per saber que per tirar endavant i construir un bon futur, cal COL•LABORAR, cal SUMAR.
Amb persones complertes, no trobarem persones que pensin: “estàs amb mi o contra mi”. Això passa encara força en el món polític: “ets dels meus o no ets dels meus”. Aquesta és una visió molt “estreta”... Però no només passa en el món polític...
Em sembla que estarem d’acord coincidint que som dels que sumant tirem endavant pel bé comú i alguns dels nostres politics ho entenen.
El que es tracta de comptar amb persones que sàpiguen sumar per objectius comuns i bons per tots. Això no és teòric és possible.
Estimat amic, tens raó amb el que dius, però jo sé que hi ha moltes persones que estem compromesos amb una manera de funcionar basada amb el respecte als demés i pensant que tenim compromís i ens cal contribuir al bé comú. És clar que podem fer errors, però el que cal és que la base sigui aquesta. I no hi ha una, ni dues, ni tres persones compromeses amb aquesta manera de fer. N’hi ha moltes.
Com et deia, escolto a moltes persones amb molts nivells de responsabilitat i això em permet ésser una mica més optimista que tu. Sé que tenim encara representants polítics que no tenen prou responsabilitat i moltes vegades prou coneixement (formació i/o experiència professional, real) però també sé que n’hi ha que ho son i que els costa fer-se espai i també sé que els nostres fills no permetran tenir politics demagogs.
Ara bé, el tema no és només de la política. Ho és de tots: de les institucions, de les empreses, de les escoles, de la premsa, de cada un de nosaltres.
Des del meu punt de vista, només podem tirar endavant si tots i cadascun de nosaltres seguim amb coratge, amb dedicació, amb esperança, confiant que podrà ésser millor. I això tu ho fas molt bé. Només tindrem un futur exitós si tots i cadascun ens fem responsables de seguir, de dir, de respectar, de sumar, de comprometre els demés, de dir que NO quan les coses no ens agraden.
Jo crec que és una responsabilitat de tots i cadascun. Es una manera de fer diferent per alguns, però que tenen data de caducitat. Pensa que els nostres fills no acceptaran ni la demagogia, ni el poder buit, ni la falta de responsabilitat.
Jo estic segura, que perquè es produeixin canvis han d’haver-hi circumstàncies que les provoquin. Aquesta “crisi” (econòmica, financera però també la política, social i de valors), permetrà replantejaments de moltes coses.
Seguiran havent-hi persones deshonestes i persones que especularan, i persones sense experiència i/o formació que tindran responsabilitats, però jo estic totalment segura que cada vegada seran menys, perquè amb l’experiència viscuda tots nosaltres ho farem diferent i exigirem que tots ho fem millor.
Ànim! Molt ànim! Amb cartes com la teva, amb intervencions com la teva, amb la teva dedicació i esforç, i amb la de tantes i tantes persones que t’ho veuen a fer i també ho fan, tirarem endavant. No hi ha una vareta màgica, però hi ha camí i tu l’estàs fent.
Petons!
Los medios de comunicación: la necesidad de un compromiso real con la sociedad
Es frecuente darnos cuenta de que echamos de menos valores muy importantes en nuestra sociedad: respecto, veracidad, integridad, lealtad, sinceridad….
El debate se centra a menudo en la escuela, y en eso que se ha puesto especialmente de moda, que es pasar la responsabilidad a otro, llegamos pronto al final del proceso: “la culpa es de la escuela que ahora no educa en valores”.
La escuela tiene una responsabilidad que es la de formar en conocimientos y actitudes y por lo tanto hacer una educación basada en valores. Pero esto NO significa que sea “solo” la escuela la que tenga la responsabilidad de crear una sociedad basada en valores.
Tenemos muchísima responsabilidad los padres. Somos realmente los responsables de la educación de nuestros hijos y por lo tanto de velar por esos valores tan necesarios.
Y también tenemos a los medios de comunicación que tienen un papel decisivo en esa convivencia y la creación de una sociedad basada en valores.
Soy especialmente crítica con los medios. La televisión basura es aún hoy una realidad demasiado importante. Programas en los que no se respeta la intimidad, no se respeta la verdad, en los que se acusa impunemente, y en los que se negocia con los sentimientos ajenos, están presentes cada día en nuestras vidas. Las televisiones tienen una GRAN responsabilidad en emitir programas basados en la educación, en los valores, en la paz, en el respeto. No me sirve saber que los “afectados” cobran. Este no es el problema. El problema real es la permisión y emisión de estos espacios.
Hace un tiempo, participando en un programa de radio, mi compañero de programa y buen amigo, me hizo la observación que no podíamos volver a la censura que tanta había costado alcanzar. Y estoy de acuerdo que no debemos volver a la censura pero si a la responsabilidad.
Pero no solo es importante acabar con esa televisión basura. También debemos reclamar una forma de hacer periodismo en la que el juicio no sea parte fundamental del contenido. La función de un periodista es la de informar y dar por lo tanto todos los datos, de forma objetiva para que la ciudadanía elabore sus propias conclusiones. Hoy, programas que tenían un buen nivel de calidad, han caído en juicios fáciles creyendo que esa forma indica la valentía del periodista en querer saber más acerca de esta información.
PROFUNDIZAR EN LAS INFORMACIONES NO ES SINÓNIMO DE JUZGAR.
Tenemos, afortunadamente, muy buenos comentaristas, articulistas y periodistas. Un comentarista debe exponer su opinión desde el fundamento de la causa, pero ni un comentarista ni un periodista debe emitir juicios.
Los casos más mediáticos de los últimos meses en Cataluña, han puesto de manifiesto, carencias en la forma de hacer periodismo de algunos medios. La corrupción es realmente detestable y la audiencia debe conocer las informaciones. Pero los juicios los emiten los jueces, y en ningún caso la función del periodista es la de juzgar el comportamiento de las personas.
Afortunadamente, hay programas en los que se respetan debidamente las informaciones y a las personas.
Sólo la madurez personal, la seguridad en uno mismo y el conocimiento formaran a un muy buen profesional, en este caso del periodismo.
En mi tarea de desarrollo de liderazgo político, escucho muchas veces la gran complejidad que es para los políticos poder expresar lo que hacen en su día a día porqué, según dicen, el periodista busca “un titular” y ellos pretenden normalmente explicar temas de interés para el ciudadano. Nadie puede imaginar desde la calle, el gran reto que les representa a los políticos explicar el contenido de su acción.
La televisión basura, la falta de rigor, los juicios hechos por periodistas, y la decisión de elaborar titulares impactantes van directamente en contra de la creación de una sociedad de valores.
Ahora, cuando todos sentimos la necesidad de construir un futuro más comprometido con todos, NECESITAMOS que el mundo del periodismo, también se responsabilice, igual que lo debemos hacer todos nosotros en nuestro trabajo, de ser serios, profesionales y honestos.
El debate se centra a menudo en la escuela, y en eso que se ha puesto especialmente de moda, que es pasar la responsabilidad a otro, llegamos pronto al final del proceso: “la culpa es de la escuela que ahora no educa en valores”.
La escuela tiene una responsabilidad que es la de formar en conocimientos y actitudes y por lo tanto hacer una educación basada en valores. Pero esto NO significa que sea “solo” la escuela la que tenga la responsabilidad de crear una sociedad basada en valores.
Tenemos muchísima responsabilidad los padres. Somos realmente los responsables de la educación de nuestros hijos y por lo tanto de velar por esos valores tan necesarios.
Y también tenemos a los medios de comunicación que tienen un papel decisivo en esa convivencia y la creación de una sociedad basada en valores.
Soy especialmente crítica con los medios. La televisión basura es aún hoy una realidad demasiado importante. Programas en los que no se respeta la intimidad, no se respeta la verdad, en los que se acusa impunemente, y en los que se negocia con los sentimientos ajenos, están presentes cada día en nuestras vidas. Las televisiones tienen una GRAN responsabilidad en emitir programas basados en la educación, en los valores, en la paz, en el respeto. No me sirve saber que los “afectados” cobran. Este no es el problema. El problema real es la permisión y emisión de estos espacios.
Hace un tiempo, participando en un programa de radio, mi compañero de programa y buen amigo, me hizo la observación que no podíamos volver a la censura que tanta había costado alcanzar. Y estoy de acuerdo que no debemos volver a la censura pero si a la responsabilidad.
Pero no solo es importante acabar con esa televisión basura. También debemos reclamar una forma de hacer periodismo en la que el juicio no sea parte fundamental del contenido. La función de un periodista es la de informar y dar por lo tanto todos los datos, de forma objetiva para que la ciudadanía elabore sus propias conclusiones. Hoy, programas que tenían un buen nivel de calidad, han caído en juicios fáciles creyendo que esa forma indica la valentía del periodista en querer saber más acerca de esta información.
PROFUNDIZAR EN LAS INFORMACIONES NO ES SINÓNIMO DE JUZGAR.
Tenemos, afortunadamente, muy buenos comentaristas, articulistas y periodistas. Un comentarista debe exponer su opinión desde el fundamento de la causa, pero ni un comentarista ni un periodista debe emitir juicios.
Los casos más mediáticos de los últimos meses en Cataluña, han puesto de manifiesto, carencias en la forma de hacer periodismo de algunos medios. La corrupción es realmente detestable y la audiencia debe conocer las informaciones. Pero los juicios los emiten los jueces, y en ningún caso la función del periodista es la de juzgar el comportamiento de las personas.
Afortunadamente, hay programas en los que se respetan debidamente las informaciones y a las personas.
Sólo la madurez personal, la seguridad en uno mismo y el conocimiento formaran a un muy buen profesional, en este caso del periodismo.
En mi tarea de desarrollo de liderazgo político, escucho muchas veces la gran complejidad que es para los políticos poder expresar lo que hacen en su día a día porqué, según dicen, el periodista busca “un titular” y ellos pretenden normalmente explicar temas de interés para el ciudadano. Nadie puede imaginar desde la calle, el gran reto que les representa a los políticos explicar el contenido de su acción.
La televisión basura, la falta de rigor, los juicios hechos por periodistas, y la decisión de elaborar titulares impactantes van directamente en contra de la creación de una sociedad de valores.
Ahora, cuando todos sentimos la necesidad de construir un futuro más comprometido con todos, NECESITAMOS que el mundo del periodismo, también se responsabilice, igual que lo debemos hacer todos nosotros en nuestro trabajo, de ser serios, profesionales y honestos.
Estamos ante un nuevo paradigma: distintos compromisos con la sociedad
En un momento económicamente complejo como el actual, es fácil quedarnos en una perspectiva negativa de todo lo que está ocurriendo. Situados dentro de la situación, lo más común es tener una percepción negativa de nuestro mundo: crisis, desafección política, desempleo, terrorismo, formas de periodismo, …
Y bien es cierto que estamos en un mundo complejo y en un momento especialmente complicado. Empresas y trabajadores y por lo tanto personas, están sufriendo una situación en la que la salida no se vislumbra.
En momentos como el actual, es fácil caer en ese desánimo colectivo y llegar a la conclusión de que vivimos en un mundo con pocos valores, en que poco se ha hecho bien y por ello hoy vivimos las consecuencias.
Como todo en la vida, tiene distintas perspectivas y también podemos ver como es la reacción de gran parte de la población ante catástrofes como la de Haiti y como es la reacción de parte de la población ante situaciones como la falta de compromiso de Copenhaguen.
El mundo funciona más allá de nuestros políticos. Sin ninguna duda, hay un compromiso individual que va más allá de lo que reflejan los medios de comunicación.
La integración de la emigración en el día a dia, la dedicación infinita del profesorado, la cooperación, la ayuda silenciosa, el trabajo de ongs, el coraje por salvar puestos de trabajo, la adaptación a otras condiciones… todo ello son caras de la misma moneda y que no podemos obviar.
En un momento como el actual, hay importantes cosas que deben cambiar y mejorar, pero hay muchos otros aspectos en los que hemos evolucionado desde un punto de vista humano y que es importante no olvidar.
Deberemos tomar consciencia de que cambios de paradigma y de reconocer que lo que hace 15 o 20 años se consideraba como lo bueno, hoy es distinto y hay otros aspectos que son también muy buenos. Distintos pero buenos. Hace 20 años nadie seguía una causa medioambiental, o el nivel de participación en ong era muy bajo. Hoy la población tiene mucho más compromiso social aunque a veces nos cueste verlo.
Y bien es cierto que estamos en un mundo complejo y en un momento especialmente complicado. Empresas y trabajadores y por lo tanto personas, están sufriendo una situación en la que la salida no se vislumbra.
En momentos como el actual, es fácil caer en ese desánimo colectivo y llegar a la conclusión de que vivimos en un mundo con pocos valores, en que poco se ha hecho bien y por ello hoy vivimos las consecuencias.
Como todo en la vida, tiene distintas perspectivas y también podemos ver como es la reacción de gran parte de la población ante catástrofes como la de Haiti y como es la reacción de parte de la población ante situaciones como la falta de compromiso de Copenhaguen.
El mundo funciona más allá de nuestros políticos. Sin ninguna duda, hay un compromiso individual que va más allá de lo que reflejan los medios de comunicación.
La integración de la emigración en el día a dia, la dedicación infinita del profesorado, la cooperación, la ayuda silenciosa, el trabajo de ongs, el coraje por salvar puestos de trabajo, la adaptación a otras condiciones… todo ello son caras de la misma moneda y que no podemos obviar.
En un momento como el actual, hay importantes cosas que deben cambiar y mejorar, pero hay muchos otros aspectos en los que hemos evolucionado desde un punto de vista humano y que es importante no olvidar.
Deberemos tomar consciencia de que cambios de paradigma y de reconocer que lo que hace 15 o 20 años se consideraba como lo bueno, hoy es distinto y hay otros aspectos que son también muy buenos. Distintos pero buenos. Hace 20 años nadie seguía una causa medioambiental, o el nivel de participación en ong era muy bajo. Hoy la población tiene mucho más compromiso social aunque a veces nos cueste verlo.
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